Todos los días tenemos que enfrentarnos a muchas situaciones, que nos invitan a bailar, danzar, co-crear, compartir, y es una dicha poder practicarlo, aunque en nuestra sentido más profundo nos demos cuenta que muchas de las cosas que realizamos día a día pierdan sentido.
Indiscutiblemente las paradojas de la vida afloran constantemente, y cada vez con más velocidad , hasta el punto de que la actitud más saludable con la que tenemos que enfrentarnos a la vida es la de el juego, la alegría, despreocupación, desenfado. Tomarnos la vida en serio, con enfado, amargura y mal humor es insano y de muy poco sentido común.
Como muy bien dicen los refranes «la Vida es un Tango y hay que bailarla, disfrutarla, saborearla, así de simple, alegre, romántica y elegante como la propia práctica que el Tango nos transmite, con pasión ,y con entrega.


